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Los abuelos y sus roles  

 

Uno de los problemas que más alteran la relación entre los abuelos y los padres de sus nietos es la aplicación de los límites. En muchos casos, es muy difícil que lleguen a un consenso. De un lado están los abuelos que, creyendo en su experiencia, no están de acuerdo con las ideas de los más jóvenes; y del otro están los padres que no aceptan las intromisiones de los abuelos en la educación de su hijo.
Antes, en las familias, los abuelos, hijos y nietos vivían juntos, y los abuelos intervenían bastante en la educación de los nietos. Hoy, mucha cosa ha cambiado. Del mismo modo en que la estructura familiar ha evolucionado, los abuelos también lo han hecho. Gran parte de las abuelas de hoy no es como las de antes. Suelen tener una vida más activa, mantener una vida social, estando o no jubiladas. Muchas ya no están a las órdenes de los padres de sus nietos. Hacen respetar más su tiempo y sus necesidades.

Además de aportar su experiencia, ayudar en las labores domésticas y hacer de canguros, los abuelos son una figura extraordinariamente útil para el desarrollo emocional de los niños. Habitualmente con más tiempo y paciencia que los padres, y más atentos a disfrutar del nieto que a educarle (con lo que, calladamente, también hacen lo segundo), el pequeño encuentra en ellos los cómplices que siempre van a estar, incondicionalmente, de su parte y recibe una especial forma de ternura que recordará toda la vida. Poder contar con ellos es, por tanto, una suerte.

Aunque prepararles para la llegada del nieto sólo suele significar contener su entusiasmo, no todos se muestran tan ilusionados o bien dispuestos, lo que en algunos casos refleja el temor a asumir responsabilidades que no les competen o para las que ya no se creen preparados. Desde luego, nunca se les puede exigir más ayuda de la que quieran ofrecer, pero cuando su recelo nace de la sensación de estar anticuados, conviene hacerles ver que el sentido común y la experiencia siguen siendo los principales recursos con que se cuenta para criar a los hijos. En todo caso, y si realmente lo desean, pueden "ponerse al día" compartiendo las lecturas que sobre el tema hagan los padres

En el polo opuesto a estos abuelos tan prudentes, se hallarían los dominantes y atrevidos, que creen que la experiencia lo es todo y pretenden imponer su criterio, casi siempre sin darse cuenta y pensando sólo en ayudar. Ante este tipo de abuelos, los padres deben tener paciencia y no perder la paciencia mientras escuchan con calma sus opiniones, pero han de hacer finalmente lo que ellos mismos consideren oportuno. Seguramente muchos de sus consejos serán acertados, su ayuda valiosa y su afecto muy beneficioso para el nieto, pero los abuelos no deben ocupar el papel de los padres.

Es importante saber aceptar y agradecer la ayuda que en todos los terrenos pueden ofrecer los abuelos, deseosos de ser todavía útiles y de que su experiencia no sea desaprovechada. En aspectos como la lactancia materna, una abuela que haya amamantado con éxito a sus hijos y que guíe a la nueva madre en sus primeros días es más valiosa que cualquier cursillo o lectura. En general, lo atinado de sus sugerencias y consejos es proporcional a la prudencia y discreción con que los ofrecen, pues ésos son los valores que caracterizan a la experiencia

 

En todo caso, poder tener algún abuelo cerca de su nieto es alentador en todos los sentidos. Aunque no todo es perfecto, los abuelos pueden representar muchos papeles:

- pueden contribuir con su experiencia en momentos de crisis familiar, tanto en el sentido psicológico, como en el económico, si se puede y es necesario.
- pueden cuidar de los niños cuando los padres no lo pueden hacerlo. Eso es beneficioso para los niños y para los abuelos porque se sentirán más útiles, más considerados y más valorados.
- pueden contribuir en el equilibrio de tiempo en el hogar de sus hijos, recogiendo a los niños en el colego, o quedándose con ellos alguna noche para que los padres puedan salir libremente.
- pueden transmitir valores familiares y mantener el vínculo entre las generaciones. Las historias de familia les encantan a los niños, y contribuyen en su desarrollo psicológico.
- pueden ayudar en la educación, interfiriendo en la comunicación entre padres e hijos. Intentando apaciguar a los dos lados.
- pueden apoyar al padre o a la madre divorciada. Pueden suplir en consejos y en cuidados la falta del otro.
- pueden aprender con sus nietos, acercándose más a las nuevas generaciones. Aprender a usar el ordenador, por ejemplo.

 

Distintos roles para padres y abuelos

Hay una distinción clara entre los papeles de los padres y de los abuelos con relación a los niños. Es natural que, en ausencia de los padres, los abuelos concedan algunos caprichos a los nietos y que adopten distintas reglas. En realidad los abuelos tendrían apenas que centrarse en los aspectos más agradables como el apoyo y el cuidado, aunque para muchos sea más difícil. Por lo general, el papel de los abuelos ha de ser discreto, y nunca impuesto. Ellos son abuelos y no niñeros.